LOS EFECTOS DE LA FORMA DE ELOGIAR A LOS NIÑOS

 

Es posible que parezca lo mismo elogiar de una forma o de otra pero en realidad, hay una gran diferencia.

A nivel personal he podido ver un gran cambio en los últimos dos años de mi hijo pequeño (ahora tiene 5). Con 3 añitos tendía a decir constantemente: No puedo y se comparaba con su hermano mayor constantemente. Estaba forjándose una personalidad muy insegura.

Mi marido y yo empezamos a demostrarle que sí podía. Algo que ayuda mucho es ponerle ejemplos de aquello que ha conseguido.

También le explicábamos que todo lleva un proceso y que si al principio no se logra no pasa nada. Con constancia se consigue.

Como nuestra intención era fomentar que él consiguiera mayor autoestima usábamos (y usamos) de forma espontánea -porque así nos salía- las recomendaciones que aparecen en esta entrada de La Voz del Muro basada en estudios científicos y que hoy comparto con vosotros.

En concreto nuestra forma de actuar coincide con los puntos 6 y 7 -vienen al final- añadiendo a veces, algunas frases complementarias. Cuando es oportuno, usamos también el 10.

Reflexionando me doy cuenta de lo mucho que esto le ha ayudado. Hoy en día refleja una seguridad en sí mismo que nada tiene que ver con aquel tiempo de los no puedo perpetuos 🙂

Si no tienes tendencia a hacer los elogios de la manera recomendada, te animo a que los pruebes. Realmente funcionan 😉

 

 

La forma de elogiar a los niños condicionará su vida. 10 alternativas y cómo hacerlo


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