¿CÓMO ELOGIAR A LOS NIÑOS? PARA QUE REALMENTE TENGA UN EFECTO POSITIVO EN ELLOS

 

Es posible que parezca lo mismo elogiar de una forma o de otra, porque a fin de cuentas estamos haciendo lo mismo: elogiar, ¿verdad?

Sin embargo, hay una vital diferencia.

En esta entrada de la Voz del Muro (basada en estudios científicos), explican cual es la parte negativa de los elogios. En concreto, si alabas al niño en vez de al proceso, entonces, el niño se estanca y evita a arriesgarse en nuevos retos.

Por ejemplo: “qué listo eres” sería alabar al niño y por tanto, a incentivar una mentalidad fija ya que lleva a creer que ser listo es algo con lo que se nace, no como algo que se puede desarrollar y mejorar.

Sin embargo: “veo que has puesto mucho de tu parte para conseguirlo” (por ejemplo), sería alabar al proceso (mentalidad en desarrollo).

–> Al leer el artículo he recordado nuestra experiencia con nuestro hijo pequeño y cómo hemos podido ver un cambio radical en los últimos dos años (ahora tiene 5).

En ese momento, ni mi marido ni yo éramos conscientes de estar usando el tipo de halago hacia el proceso, en nuestra intención de fomentar mayor autoestima en nuestro niño. Sin embargo, ahora podemos corroborar que la forma correcta de elogiar, funciona.

Con 3 añitos tendía a decir: No puedo, y se comparaba con su hermano mayor constantemente. Estaba forjándose una personalidad muy insegura.

 

¿CÓMO HICIMOS?

  • Mi marido y yo empezamos a demostrarle que sí podía. Algo que vimos que ayuda mucho es ponerle ejemplos de aquello que ha conseguido.

 

  • Usábamos preguntas para involucrarlo más en el reconocimiento: “¿Te acuerdas cuando no podías…?” (Él asentía) “Y mira, ¡lo conseguiste! ¡Ahora puedes!”

 

  • También le explicábamos en un lenguaje adaptado a su edad, que todo lleva un proceso y que si al principio no se logra no pasa nada. Con constancia se consigue.

En concreto nuestra forma de actuar coincide bastante con los puntos 6 y 7 añadiendo a veces, algunas frases complementarias. Cuando es oportuno, usamos también el 10.

Las cito brevemente:

  1. “¡Lo has conseguido!”
  2. “¡Fíjate! ¡Antes no podías hacer esto y ahora sí!”: de esta forma nos enfocamos en su capacidad para aprender.
  3. “Me gusta lo que has hecho, ¿podrías enseñarme a hacerlo?”: con esta reacción, le estamos enviando al niño el mensaje de que su trabajo nos gusta tanto que deseamos aprender de él, y que él tiene la capacidad necesaria para enseñarnos.

Fuimos muy constantes y dio sus frutos. Hoy en día refleja una seguridad en sí mismo que nada tiene que ver con aquel tiempo de los no puedo perpetuos 🙂

 

Si no tienes tendencia a hacer los elogios de la manera recomendada, te animo a que los pruebes. Realmente funcionan 😉

 

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